¿Qué son las amígdalas?
Las amígdalas palatinas son dos masas de tejido linfoide situadas a ambos lados de la garganta. Forman parte del llamado anillo de Waldeyer, junto con las adenoides (vegetaciones) y otros tejidos linfoides de la faringe.
Su función es actuar como una primera barrera de defensa frente a los microorganismos que entran por la boca y la nariz.
¿Cómo ayudan al organismo?
Las amígdalas:
- Detectan bacterias y virus que entran con el aire o los alimentos.
- Producen linfocitos (células defensivas).
- Fabrican anticuerpos, especialmente inmunoglobulina A (IgA), que protege las mucosas.
- "Enseñan" al sistema inmunitario a reconocer los microorganismos y responder frente a ellos.
En los primeros años de vida son especialmente activas porque el sistema inmunitario todavía está aprendiendo a distinguir entre microorganismos peligrosos e inofensivos.
¿Por qué antes se quitaban tan fácilmente?
Hace décadas era habitual operar a niños que tenían varias amigdalitis al año o amígdalas grandes. Se pensaba que unas amígdalas enfermas eran más perjudiciales que beneficiosas.
Con el tiempo, los estudios demostraron que:
- Muchas infecciones disminuyen por sí solas con la edad.
- Las amígdalas siguen teniendo una función inmunológica.
- La cirugía, aunque generalmente segura, no está exenta de riesgos (como sangrado o complicaciones anestésicas).
Por ello, hoy en día la indicación de cirugía es mucho más estricta.
¿Cuándo sí se recomienda quitarlas?
Actualmente se suele recomendar una amigdalectomía cuando existe alguno de estos problemas:
- Amigdalitis bacterianas muy frecuentes y bien documentadas (por ejemplo, 7 o más episodios en un año, 5 al año durante dos años consecutivos o 3 al año durante tres años).
- Apnea obstructiva del sueño por amígdalas muy grandes que dificultan la respiración.
- Abscesos periamigdalinos repetidos.
- Sospecha de un tumor o crecimiento anormal.
En otras situaciones se suele optar por observar y tratar los episodios cuando aparecen.
¿Qué ocurre si se quitan?
El organismo no se queda sin defensas.
Existen muchos otros tejidos linfoides repartidos por el cuerpo (ganglios linfáticos, bazo, médula ósea, placas de Peyer del intestino, etc.) que compensan su función.
Sin embargo, conservar las amígdalas cuando es posible permite mantener esa primera línea de defensa, especialmente en niños.
¿Tener amígdalas grandes significa que están enfermas?
No necesariamente.
Algunas personas tienen amígdalas grandes de forma natural y nunca presentan problemas. Solo preocupan cuando producen:
- dificultad para respirar,
- ronquidos importantes,
- apnea del sueño,
- dificultad para tragar,
- infecciones repetidas.
En resumen
Las amígdalas son un órgano del sistema inmunitario que ayuda a identificar y combatir los microorganismos que entran por la boca y la nariz. La medicina actual ha pasado de una actitud de extirparlas con facilidad a una postura más conservadora porque se reconoce su utilidad y porque muchas personas mejoran sin cirugía. Hoy solo se recomienda quitarlas cuando los beneficios superan claramente los riesgos, como en casos de infecciones recurrentes bien documentadas o cuando causan problemas importantes para respirar o dormir.